lunes

Dios

Esposada de pies y manos vuelvo a comparecer ante el tribunal. No puedo recordar ninguno de mis pecados, sólo mantengo el sabor de la sangre en mi puñal. Derrotada, mi mente navega en otros espacios, viaja por añejas alamedas sin sol...
Él no comprende, pues es sólo un arrojador de dados que nada puede entender de la pasión, porque jamás ha sufrido el horror del desespero ni las espinas del abandono. Aun así, se ha atrevido a castigar mi alma con las hebras de la culpa... Su absurdo látigo ha caído sobre mi sombra. Ya puedo oír la cadena, la última sentencia.
¡Renuncia de una vez a tu grandeza, con ella sólo envileces nuestras vidas!


...Un segundo antes de partir,con vergüenza y sin quererlo,
ansío su perdón...

4 comentarios:

D. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arcángel Mirón dijo...

Yo no creo que no sienta pasión. Creo que más de una vez se preguntó "¿Cuál es mi parte de culpa en todo esto?".

(Gracias por el chancho, lo puse en mi fotolog).

:)

Sota dijo...

Pasión...reprimida o no...está.

Y no puedes rehuir de ella. La grandeza, el orgullo...son mecanismos para frenar esa pasión.

Métodos para sanar el dolor o sacar una daga del pecho.

Pero mientras duela y mientras siga ahí, la pasión persiste. Se apaga de a poco, pero persiste. El problema es que cuando está a punto de apagarse....re-brota.

Y cuidado...cuidado con el re-brote.

Te cuidas, y No.Ta.Ble como en cada entrega.

Saludos!

Fernanda dijo...

Dios... algún día dará para menos discusión?