sábado

…No era yo dueña sino de un alma, que siendo fría y pálida quise entregar… ahora, mi ser sólo se viste de un reflejo que de noche dibuja tu nombre cuando sueño… lo grito cuando despierto… huyen las tinieblas de mi mundo porque creía que tu mano portaba el fuego, y con él, libre iría caminando mi cuerpo que hasta ahora mil demonios idolatra ciego…
...mi alma es un ventisquero, un ave presa del viento que quería ser tuya porque te quiero...

...Pero sólo fue un sueño
un adorable sueño...

lunes

...Sólo busco un pretexto
para salvarte en mi memoria...

miércoles

Albas II

Una espalda se desliza por la gélida pared,
mis ojos alcanzan el letrero de salida
Algunos ya han apagado sus mentes y duermen..

Huyendo de las blancas camillas,
de las dolorosas agujas y las camisas más fuertes...
¡Jesucristo cuántas vidas extintas!

Afuera unos pasos...
...alguien me espera.

lunes

Silencio.

"Yo tengo la palabra agusanada
y el corazón lleno
de cipreses metafísicos,
ciudades
, polillas, lamentos y ruidos enormes;
la personalidad
colmada de eclipses aulla
Mujer sacudeme las hojas marchitas del pantalón"

Pablo de Rokha



__Un día quedé avivando la imagen de poder vencer la palabra. Ser humano de piel, sin remedio, y besar los labios rojos que me enseñas. Mover los hilos y tentar los demonios, las cargas, el féretro, en un vacío infinito; mordiendo y respirando tu alma... fascinado por su profundidad. Esa alma tuya que como una pluma dibuja versos y...

__Créeme, no es necesario que sigas.

__ Mi alma te grita, aún sabiendo que esto es sólo un juego... un macabro juego movedor de hilos. No quiero volver a la locura. El vértigo me resulta doloroso, tú nunca has entendido eso. No, porque no me entiendes, ni yo tampoco a ti. Somos distintos después de todo... No eres el espejo de mi principio...

__¡Vete de una vez y deja de buscar pretextos! No necesitas éste espectáculo para abandonarme.

__Claro que necesito pretextos, no sabes cuanto los necesito. Todo resulta artificial. La realidad es un castillo de naipes. Esto es sólo una relación enfermiza de dos locos comparando heridas. ¿A eso le llamas querer? Tu te irás Magda, volverás a estar lejos, seguirás con tus noches llenas de abismo, y yo seguiré con las mías sin sueños.
Ella es la que me cura, la que alivia el ansia, la necesito tanto como ella a mi. Tú eres sólo un fantasma que se aparece para recordarme cuan negra es mi esencia, del mismo modo en que yo lo soy para ti...



Corrí por el pasillo hacía las afueras de la casa, bajé rápido las escaleras, abrí la cerca. Me alejé, desorientada por la oscura noche.

viernes

Parada número 12

Cada día les veo caminar el mismo trayecto dos veces, raudos por la avenida que conduce al mar. A veces se sientan a mi lado, sólo un rato, con sus tablas de surf, y algún bolso con mantas. Son cuatro muchachos, al parecer sólo amigos.
A veces me miran, sobre todo uno: Simón, y creo que le gusto. Una vez tocó mi mano, pero fingió una casualidad cuando el resto de su grupo lo observó... se ruborizó y no dijo palabra alguna. Yo también fingí como si nada hubiese pasado, no quise seguir avergonzándolo.
Todos los veranos me sucede lo mismo... los forasteros que llegan a vacacionar se pasan un rato y me miran un par de veces, pero ninguno se atreve a charlar... los intimido, lo sé, porque les oí decir aquello a unas mujeres que admiraron mi ropa.
Son las 6 de tarde y a esta hora los chicos deben estar por regresar del mar... se sentarán a descansar antes de seguir el camino hasta sus casas. A pesar del frío que hacía esta mañana han salido todos sin ningún pulover, seguro se resfriarán...

A veces me gustaría salir de aquí para acompañarlos y ver por fin el mar... me gustaría poder decirle a Simón que también me gusta...
A veces, sólo a veces me gustaría dejar de ser la chica del anuncio publicitario en la parada número 12

martes

Desde allí


…En aquellos lejanos páramos donde las hadas
rebanan la luz para adherirla al cuerpo de las luciérnagas...
...Ahí, donde se derrite la opalina de rosas, para pintar los arcoiris
bajo la tenue lluvia de los desiertos...
...Justo en aquel rincón en que el viento se mezcla con los sueños,
en un eterno vaivén de espéculos sin reflejos
crece aquella estima, aquel nombre para pensar en voz alta
cuando todo alrededor parece inundado en veneno…

jueves

Albas

Ya no llovía. Las luces añejas mezcladas con la densa niebla guiaban los pasos entre horas inoportunas. El viejo salón de blancas paredes esperaba el último escape de la noche para sosegar esos galopantes latidos, y volcarlos a la desmemoria.
...De regreso, y con las manos aferradas a mi pecho, negué por vez enésima mi fortuna....
Desde lejos, la bruma liberada dejaba ver sólo el contorno de una falda cayendo por dos rodillas, apenas vistas desde el rellano que contenía tantas puertas.

_No pasa nada. Sigue durmiendo... se ha detenido la lluvia, y en el psiquiátrico del frente han hecho un nuevo ingreso.




martes

En sepia.

Las calles de París siempre huelen a tormenta. A una humedad detenida en el tiempo, algo amarga y obsesiva, como fue nuestra relación.
Inclinada en la ventana del hotel, me dediqué a vislumbrar la silueta de varias parejas delineada por las luces moribundas del sol de febrero y me conformé con observar desde allí lo que se posara, fuese mundo realidad o mundo memoria.

En tu voz vibraba no sé qué soterrada resignación. Me preguntas otra vez si quiero acompañarte y vuelvo a decir que no. La displicencia burbujeante en tu mirada se acrecienta con cada bocanada que exhalas. Abandonas la habitación y caminas algunas calles sin mirar tu alrededor. Piensas en nosotros y las agujas del reloj que no giran cuando nos encontramos... ya no corre el tiempo y te sientes preso.
Pasas nuevamente por ese café. Miras la mujer solitaria que a las 3:30 de ese lunes, como hace ya tantos lunes, al igual que tú, quiso pasar y sentarse. Encapsulas sensaciones, aromas y miradas. Y paradójicamente ahora, no quieres que ese tiempo se acabe, no quieres regresar y verme, no quieres regresar, besar mi frente y fingir que todo está bien, después de que tu piel se enturbió con otra que no fue la mía.
Apareces nuevamente sosteniendo tu fría sonrisa, y hablas del periódico que no traes. Con adoctrinada habilidad preparas la cena y la comes junto a mi, sobre la cama que no ocupamos más que para dormir. Te despides, como cada noche, y me preguntas otra vez qué haré mañana, y en este recuerdo es el final el único que jamás cambia; un poco cansada te vuelvo a decir:

__Salir, voy a salir. Me he enamorado y al parecer él también de mi.



domingo

Regreso

Aquel estúpido efecto de la gravedad me recordó las estrellas. Un camino apenas cercado por unos cerezos y el sabor al perfume de la tela que besaba el suelo frente a mis pies, me trasladaron a otros parajes, sin duda menos ásperos. Me pareció algo cómica la desembocadura de mis pensamientos ante las interpretaciones de la caída de un simple pañuelo... sus maneras, posiciones, sus suaves rasos suspendidos al viento.
Los seres valientes sólo mueren una vez -me dijo por ahí un cobarde- sin embargo he vuelto aquí cinco veces, y el defecto narrativo, con omisión de final feliz, responde al exagerado temor de dar de bruces con un pasado que no me atrevo a mencionar.
De lejos divisé el árbol. Ella no me vio entrar, y siguió avanzando por el rellano que conducía a la puerta. Dios, cuántas miradas perdidas... Afuera nadie me espera, soy sólo una hija sin madre.



martes

El último café.

"La gente feliz no tiene historia"
Simone de Beauvoir



El hombre apuntó algunos símbolos en su libreta y se perdió tras la larga fila de mesas esperando a ser atendidas. Eran las seis de la tarde y el café en la calle Avellanedo estaba repleto
__¿Qué es?- atinó a preguntar sin comprender bien la relación entre la imagen que le mostraba y el suicidio. “Suicidarse” pensaba “mi hija quiere suicidarse”
__La portada de tu último libro, la recorté del periódico.
__Ya veo.
__Es bien regular. No hay mucha originalidad. Debiste comprar la fotografía, no sacarla tú.
__No pretendo ser artista.-dijo él, como excusándose- Las letras me parecen un poco subestimadas por estos días. Las imágenes, en cambio, se quedan más tiempo, y llevan muchas veces a detenerse y analizarlas. Si yo escribí el libro, ¿quién mejor que yo para plasmarlo en una imagen que resuma en parte lo que significa? He plasmado ahí mi pequeña protesta la falta de significancia que los editores plasman en las portadas de los libros.
__La crítica de los artistas carece de significación en el ámbito de la cultura de masas. Tú dices que es por un tema de significancia, pero en el fondo es porque hoy en día todo se neutraliza, y comienza a carecer de originalidad, de la misma forma en que se neutraliza el aroma de los libros. En este universo de masas con colores políticos, una fotografía tomada por ti y no la imagen al azar que el editor debería haber puesto, según su intuición, influenciada en conocimientos de mercado, más que en el arte mismo, es menos que la barriga de una luciérnaga apagándose como protesta en contra del calentamiento global
__No he querido rebelarme contra el calentamiento global. La portada es la portada, nada más. Es más importante lo del interior, de otro modo habría sido fotógrafo__respondió tardíamente Carlos, mientras huía temeroso de la mirada de su hija
__¿Por qué hablaste de suicidio?__ retomó hábilmente el tema dejando a Rebeca con el contra argumento frenado en la boca.__ Es que acaso ¿Has pensado en suicidarte?
__¿Tú no?
__Estamos hablando de ti
__Estamos hablando -dijo ella marcando los límites- Respóndeme, ¿tú nunca has pensado en suicidarte? ¿Nunca has estado tan harto de todo, con un desconsuelo creciente y una tristeza como sin destino que se apodera de todas las horas del día, que se hace más importante que el comer, el dormir, el amar, el odiar o conversar? ¿Nunca has despertado en plena madrugada sintiéndote vacío y al mismo tiempo cargando en tu pecho ladrillos pesados e invisibles que te recuerdan lo poco que has logrado. Que te dictan sin cesar el tiempo que has desperdiciado, y que no se van con un vaso de leche, o con píldoras para dormir, sino que al contrario, gritan cada vez más fuerte dejándote casi sorda y te hacen encoger y mirar a tu alrededor para descubrir todo lo que jamás vas a poder alcanzar en realidad, porque no eres lo suficientemente atractiva, inteligente, adinerada, afortunada ni cuentas con el tiempo suficiente para poder obtenerlo? ¿Nunca has querido ponerle fin a eso y resetear todo para que el azar te sitúe en una mejor posición? En todo caso -mencionó esbozando una sonrisa- creo que hablando contigo debería preguntar primero: ¿Eres lo suficientemente sincero contigo mismo para poder responderme?

Carlos bajó la mirada, en forma casi resignada. Dejó la cuchara sobre el pequeño platillo blanco. Mientras sentía crecer aún más la oscuridad a su alrededor, y casi podía saborear la arena que le llegaba ya al cuello.

__ Si. Y supongo- susurró él- que ha de ser algo que se lleva en los genes.
__Entonces la mitad de los míos están perdidos.



lunes

Dios

Esposada de pies y manos vuelvo a comparecer ante el tribunal. No puedo recordar ninguno de mis pecados, sólo mantengo el sabor de la sangre en mi puñal. Derrotada, mi mente navega en otros espacios, viaja por añejas alamedas sin sol...
Él no comprende, pues es sólo un arrojador de dados que nada puede entender de la pasión, porque jamás ha sufrido el horror del desespero ni las espinas del abandono. Aun así, se ha atrevido a castigar mi alma con las hebras de la culpa... Su absurdo látigo ha caído sobre mi sombra. Ya puedo oír la cadena, la última sentencia.
¡Renuncia de una vez a tu grandeza, con ella sólo envileces nuestras vidas!


...Un segundo antes de partir,con vergüenza y sin quererlo,
ansío su perdón...

sábado

Preludio al recuerdo.

A veces, sólo por capricho de lo imposible algunos caminos se vuelven a cruzar.
En plan de comenzar un nuevo día dedicado a la razón, con un método más propio de una ermitaña que de una joven urbana y soñadora, la ajena e indiferente ciudad se perdía tras el opáco vidrio de la puerta principal. Y fue allí donde las frías casualidades poblaron otra vez las ansias de sus labios, cuando él volteó para verla entrar. Con sorpresa y cínica alegría se saludaron, y caminaron juntos hacía las oficinas de un piso al que ella no tenía planeado ir. Un sorbo mentiroso al café y la conversación comenzó a navegar desde los raros hábitos que no compartían, hasta las últimas fotografías publicadas por ambos. Una invitación.. y la negativa triste -pero necesaria- pensaba ella, mientras las escaleras mecánicas acercaron peligrosamentes sus cuerpos. Un segundo intento y una nueva negativa, no triste sino insostenible, pero inocua para aquel corazón por costumbre blindado.
Existen breves momentos en un día cualquiera, en que mágicos acordes logran desatarse, y en esta historia aquel momento brilla justo antes de la despedida, cuando sus mejillas en un par de eternos segundos se unen y sus labios se rozan...
... dos veces...
... sólo dos veces....

jueves

Con su misma arma.

El confortable agujero en aquel frío suelo, último feudo de gusanos y hormigas, había dejado más de alguna llaga en mis débiles manos. Aquel páramo desierto recibía la sepia brisa de un recuerdo ahora sin sol, que se asemejaba más a una perfecta postal de antaño, y no a aquel escenario protagonizado por el atardecido color de sus ojos vanos. Entonces, lo acomodé en el pequeño espacio, con la poca fuerza que me quedaba, mientras él me seguía extendiendo su sonrisa. Ya instalado, ni siquiera bajó los párpados cuándo la pala, haciendo lo suyo, dejaba caer aquel cúmulo de piedras y tierra sobre sus pálidas mejillas...

miércoles

Elección

Aquel abismo en el que me pierdo cada madrugada antes de retornar al sueño, se convirtió esa noche en recuerdo.
Mis manos entumecidas, y mi cuello acostumbrado a torcerse bajo los alambrados espinosos, esperaban el alba a la sombra de las zanjas que acumulaban, además de pútrido aroma, miles de cuerpos. Aún no me acostumbraba a mi cabeza rapada, anónima, numerada... En aquel tiempo aún creía tener nombre, y me costaba responder al número de tres cifras al que había sido destinada. Sobre el suelo frío que robaba el poco calor que entre dos o tres mujeres más lográbamos acumular, se reflejaban algunos haces tenues de luz muerta, opaca, añeja. Nos observábamos a veces, con los labios apretados rezando alguna oración mientras el vacío se llenaba de los desgarradores gritos de algunas niñas desvirgadas. Reviví también los golpes, y las ordenes funestas de una mano dictando tortuosos veredictos.
Antes de retornar al sueño, recordé el último día, en que luego de limpiar algunas botas que no me correspondían conseguí obtener un beneficio extra. Tuve que elegir entre un libro y un trozo de pan...

¿Cómo habrá sido el sabor de aquel bocado?